domingo, 11 de mayo de 2014

IV Domingo de Pascua

"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia."

El Evangelio de este IV Domingo de Pascua nos presenta a Cristo como el buen pastor que cuida de sus ovejas. El Señor nos conoce siempre por nuestro nombre, nos busca y nos encuentra. Es Él quien siempre lleva la iniciativa. Así lo hizo con Noe, Moisés, Samuel y con los apóstoles. "Venid y os haré pescadores de hombres" El Señor no deja de buscarnos y está siempre dispuesto a dejar a las noventa y nueve ovejas con tal de encontrar a la que se ha perdido. ¿Te dejas encontrar por Jesús, o te escondes y no sales a su encuentro?
Cristo también es la puerta de la salvación. "El que entra por mí se salvará" El Señor es el camino para llegar al cielo. No hay otro, aunque a veces nos empeñemos en tomar atajos o senderos errados. 


También celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. No sólo la Iglesia, sino el mundo entero, necesita de buenos sacerdotes que guíen a su rebaño por el camino de la santidad. Tal y como decía el Papa Francisco, necesitamos de buenos pastores con olor a oveja; y para ello es fundamental rezar al Señor para que todos aquellos que sientan su llamada, respondan con generosidad y entrega. 

Por tanto, tres ideas fundamentales: El Señor es el buen pastor, que busca y encuentra a sus ovejas, llamándolas por su nombre y conociendo a todas y cada una de ellas. Él es la puerta y el camino que lleva a la salvación. "Yo he venido para que tengas vida, y la tengas en abundancia". Y finalmente, no nos olvidemos de pedir al Señor buenos y santos sacerdotes que guíen a su pueblo por la autopista de la santidad. 

Feliz Domingo a todos. 

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