jueves, 15 de mayo de 2014

En proximidad a las elecciones al Parlamento Europeo

Dada la cercanía de las elecciones al Parlamento Europeo convocadas para el próximo domingo 25 de mayo, es aconsejable releer el discurso de Juan Pablo II en el acto europeo de Santiago de Compostela de 1982. 

" Por esto, yo, Juan Pablo, hijo de la nación polaca que se ha considerado siempre europea, por sus orígenes, tradiciones, cultura y relaciones vitales; eslava entre los latinos y latina entre los eslavos; Yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las. otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: «lo puedo».
Si Europa es una, y puede serlo con el debido respeto a todas sus diferencias, incluidas las de los diversos sistemas políticos; si Europa vuelve a pensar en la vida social, con el vigor que tienen algunas afirmaciones de principio como las contenidas en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en la Declaración europea de los Derechos del Hombre, en el Acta final de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa; sí Europa vuelve a actuar, en la vida específicamente religiosa, con el debido conocimiento y respeto a Dios, en el que se basa todo el derecho y toda la justicia; si Europa abre nuevamente las puertas a Cristo y no tiene miedo de abrir a su poder salvífico los confines de los estados, los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo (Cfr. Insegnamenti di Giovanni Paolo II, I (1978) 35 ss), su futuro no estará dominado por la incertidumbre y el temor, antes bien se abrirá a un nuevo período de vida, tanto interior como exterior, benéfico y determinante para el mundo, amenazado constantemente por las nubes de la guerra y por un posible ciclón de holocausto atómico."

Aquí puedes leer el discurso completo 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Pensamiento de San Agustín XI

“Cuando se acerca la solemnidad de la Pascua, que, al repetirse todos los años, estimula nuestras mentes, renovando en ellas el saludable recuerdo de que nuestro Señor, el hijo único de Dios, nos otorgó su misericordia… El creador es creado, el señor sirve, el redentor es vendido, quien exalta es humillado, quien resucita muere: ¿hay mayor misericordia?”

(Sermón 207, 1).

domingo, 11 de mayo de 2014

Ante el misterio de la muerte...

Durante este fin de semana todos los medios de comunicación se han hecho eco del terrible accidente ocurrido en Extremadura, en el que han fallecido un adulto y cinco jóvenes de entre 12 y 15 años. Al escuchar el telediario seguro que todos hemos sentido un pellizco en el corazón al ver a esos padres, familiares y amigos sufriendo desconsolados. ¿Por qué Señor permites estos sufrimientos? Es la gran pregunta a la que nunca encontramos respuesta. 
En estos días tan tristes de nada sirve decir la típica frase de "los caminos del Señor son..." Lo único que podemos hacer es abrir nuestro corazón al Padre y rezar mucho. Orar por los padres y los hermanos de estos chicos. Por sus familias, por sus amigos... Rezar muchísimo para que el Señor les de fuerzas, consuelo, esperanza... Y oremos también por los fallecidos para que estén ya viviendo el abrazo eterno de Jesús. 

Virgen María, tú mejor que nadie sabes lo que es perder a un hijo. Abraza fuerte a esas madres y esos padres; a sus hermanos, amigos... Están sufriendo muchísimo. Dales luz, fuerzas; seca sus lágrimas y que el recuerdo vivo del regalo de sus vidas llenen siempre sus corazones. 

Con cariño, hagamos llegar hasta esas familias el generoso abrazo de nuestras oraciones. 

IV Domingo de Pascua

"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia."

El Evangelio de este IV Domingo de Pascua nos presenta a Cristo como el buen pastor que cuida de sus ovejas. El Señor nos conoce siempre por nuestro nombre, nos busca y nos encuentra. Es Él quien siempre lleva la iniciativa. Así lo hizo con Noe, Moisés, Samuel y con los apóstoles. "Venid y os haré pescadores de hombres" El Señor no deja de buscarnos y está siempre dispuesto a dejar a las noventa y nueve ovejas con tal de encontrar a la que se ha perdido. ¿Te dejas encontrar por Jesús, o te escondes y no sales a su encuentro?
Cristo también es la puerta de la salvación. "El que entra por mí se salvará" El Señor es el camino para llegar al cielo. No hay otro, aunque a veces nos empeñemos en tomar atajos o senderos errados. 


También celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. No sólo la Iglesia, sino el mundo entero, necesita de buenos sacerdotes que guíen a su rebaño por el camino de la santidad. Tal y como decía el Papa Francisco, necesitamos de buenos pastores con olor a oveja; y para ello es fundamental rezar al Señor para que todos aquellos que sientan su llamada, respondan con generosidad y entrega. 

Por tanto, tres ideas fundamentales: El Señor es el buen pastor, que busca y encuentra a sus ovejas, llamándolas por su nombre y conociendo a todas y cada una de ellas. Él es la puerta y el camino que lleva a la salvación. "Yo he venido para que tengas vida, y la tengas en abundancia". Y finalmente, no nos olvidemos de pedir al Señor buenos y santos sacerdotes que guíen a su pueblo por la autopista de la santidad. 

Feliz Domingo a todos. 

Pensamiento de San Agustín X

La alegría de la Pascua

“Aunque el espíritu está pronto, como la carne es débil, no debo entreteneros mucho en el sermón después del cansancio de la noche pasada; pero unas palabras sí debo decíroslas. Estos días que siguen a la pasión de nuestro Señor, y en los que cantamos el Aleluya a Dios, son para nosotros días de fiesta y alegría y se prolongan hasta Pentecostés, fecha en que fue enviado del cielo el Espíritu Santo que había sido prometido. De estos días, los siete u ocho en que nos encontramos se dedican a los sacramentos que han recibido los recién nacidos”

(Sermón 228, 1).

Pablo VI, futuro beato

El Siervo de Dios, Pablo VI

El pasado viernes, el Santo Padre Francisco, promulgó el Decreto que reconoce un milagro por intercesión del Siervo de Dios Pablo VI. También autorizó al Dicasterio a comunicar que el rito de beatificación del Papa Pablo VI será en el Vaticano, el 19 de octubre de 2014.

Tras el fallecimiento del ya Santo Juan XXIII, el cardenal Montini es elegido Papa, eligiendo el nombre de Pablo VI. Durante su pontificado finaliza el Concilio Vaticano II y se publican los distintos documentos conciliares. A su muerte, le sucede Juan Pablo I, que es llamado con prontitud a la casa del Padre. Es necesario que el grano de trigo muera para que de fruto abundante. Sin duda, la muerte del Papa Luciani fue la chisca que encendió la llama de la fe en una Europa dividida que se encontró a sí misma de la mano de Juan Pablo II.

Pablo VI, Juan XXIII y Juan Pablo II son nuevos indicadores que guían al rebaño de la Iglesia por la autopista de la santidad y del encuentro amoroso con el Padre.


lunes, 5 de mayo de 2014

¡No tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio!

San Juan Pablo II, Papa

¡Contemplad y reflexionad! Dios nos ha creado para compartir su misma vida; nos llama a ser sus hijos, miembros vivos del Cuerpo místico de Cristo, templos luminosos del Espíritu del Amor. Nos llama a ser “suyos”: quiere que todos seamos santos. Queridos jóvenes, ¡tened la santa ambición de ser santos, como Él es santo!

Me preguntaréis: ¿pero hoy es posible ser santos? Si sólo se contase con las fuerzas humanas, tal empresa sería sin duda imposible. De hecho conocéis bien vuestros éxitos y vuestros fracasos; sabéis qué cargas pesan sobre el hombre, cuántos peligros lo amenazan y qué consecuencias tienen sus pecados. Tal vez se puede tener la tentación del abandono y llegar a pensar que no es posible cambiar nada ni en el mundo ni en sí mismos.

Aunque el camino es duro, todo lo podemos en Aquel que es nuestro Redentor. No os dirijáis a otro si no a Jesús. No busquéis en otro sitio lo que sólo Él puede daros, porque «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hc 4,12). Con Cristo la santidad –proyecto divino para cada bautizado– es posible. Contad con él, creed en la fuerza invencible del Evangelio y poned la fe como fundamento de vuestra esperanza. Jesús camina con vosotros, os renueva el corazón y os infunde valor con la fuerza de su Espíritu.

Jóvenes de todos los continentes, ¡no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio! Sed contemplativos y amantes de la oración, coherentes con vuestra fe y generosos en el servicio a los hermanos, miembros activos de la Iglesia y constructores de paz. 

Juan Pablo II
Mensaje para la JMJ Roma, 2000.

Pensamiento de San Agustín IX

No te faltará Cristo como huésped

Quizá digas para ti: «¡Dichosos los que merecieron recibir a Cristo como huésped! ¡Si yo hubiera estado allí! ¡Si hubiera sido, al menos, uno de aquellos dos a los que encontró en el camino!» Tú sigue en el camino y no te faltará Cristo como huésped.
¿Piensas que ya no te será posible acoger a Cristo? «¿Cómo -preguntas- voy a tener esa posibilidad? Después de resucitar se apareció a los discípulos y subió al cielo, donde está sentado a la derecha del Padre, y ya no volverá más que al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos; pero ha de venir revestido de gloria, no en debilidad; vendrá a otorgar el reino, no a solicitar hospitalidad». ¿Te olvidas de que, cuando venga a entregar el reino, ha de decir: Cuando lo hicisteis con uno de mis pequeños, conmigo lo hicisteis?
Aunque rico, él sigue estando necesitado hasta el fin del mundo. Tiene necesidad, sí, pero no en la cabeza, sino en sus miembros. ¿Dónde está necesitado? En aquellos miembros por los que sintió dolor cuando dijo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Seamos, pues, obsequiosos con Cristo. Él está entre nosotros en sus miembros; está entre nosotros en nosotros mismos.

(Sermón 239, 6)

domingo, 4 de mayo de 2014

Camino de Emaús

El Evangelio de este Domingo nos narra el encuentro de Cristo resucitado con dos de sus discípulos camino de Emaús. Caminaban desesperanzados porque habían visto morir a Jesús en la cruz. ¡Al salvador de Israel, clavado en el madero! ¿Qué iba a ocurrir ahora? Todo había terminado. Caminaban hacia sus casas para intentar recuperar la vida que habían abandonado por la causa de Cristo.

¡Cuántas veces nosotros nos comportamos de la misma manera!; ¡cuántas veces hemos apartado al Señor de nuestra vida porque no nos da lo que queremos; porque creemos que no nos escucha; porque vivir conforme al Evangelio es muy duro y no nos merece la pena!
Pero Cristo sale a su encuentro. “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?”. Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado, Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». Él les dijo: «¿Qué cosas?».” Jesús no les engaña. No puede decirles que no sabía nada porque ¡Él era el que lo había sufrido! Les invita a abrirles el corazón y descubrir lo que sienten.

Al igual que los discípulos, muchas veces Jesús sale a nuestro encuentro, pero no le reconocemos. Nuestra debilidad y la ceguera del pecado nos impiden descubrir al Señor en todo lo que nos rodea: nuestros estudios, nuestra familia, nuestros amigos… En los pobres, en los enfermos. Dios se hizo hombre y por tanto todo lo humano habla de Dios. Oremos al Señor igual que el ciego del camino: “Señor, quiero ver”
Falta un último encuentro no menos importante. Los discípulos intuían que algo extraño pasaba (esa punzada que muchas veces hemos sentido en el corazón) e invitan a Jesús a quedarse a cenar con ellos. En ese momento, Jesús parte el pan, pronuncia la bendición y acaba siendo reconocido por los discípulos.

Al pronunciar las palabras de la última cena, Jesús desaparece y queda su presencia real en el pan y el vino. En la Eucaristía nos encontramos cara a cara con Cristo Resucitado. Jesús, al bendecir el pan; ratifica su presencia en la Eucaristía. En ese momento los discípulos lo reconocen. ¿Reconocemos nosotros a Cristo en la Eucaristía? ¿Vivimos la celebración de la misa como un encuentro real con Jesús?

Pidámosle al Señor que nos ayude a vivir la Santa Misa con mayor devoción, con intimidad y así podamos descubrir la profundidad de este sacramento. Que cada Eucaristía sea para nosotros un verdadero encuentro con el Señor resucitado.

Pensamiento de San Agustín VIII

«Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti»


viernes, 2 de mayo de 2014

"Primero sacerdote, luego sacerdote y, en tercer lugar, también sacerdote"

Esta noche quiero compartir con vosotros un post especial dedicado a una persona que no tuve la suerte de conocer, pero que me ha ayudado de una forma extraordinaria a acercarme y descubrir a Dios. Os hablo de Pablo Domínguez Prieto.

P. Pablo
Pablo era filósofo, teólogo y decano de la Facultad de San Dámaso de Madrid. Estudió en esta Universidad y se doctoró en la Universidad Complutense. Pero lo más importante de todo es que era sacerdote. Como él decía “primero sacerdote; luego sacerdote y, en tercer lugar, también sacerdote”.
En Pablo descubrí a un hombre de Dios, a un maestro y también a un amigo. Muchos se extrañan de mi particular devoción hacia Pablo ya que no lo conocía de nada; a todos ellos siempre les digo lo mismo: no hace falta conocer a alguien en persona para guardarlo en el corazón. Pablo, a través de sus libros y del testimonio de su familia y de sus amigos, me ha ayudado a descubrir a Dios en cada ámbito de mi vida: en el estudio, en el trabajo, en el ocio… Con él profundicé y alcancé a comprender (un poquito), el misterio de la Eucaristía; me enseñó a acercarme al Sagrario con ilusión renovada y lo más importante, aprendí a ver en los que me rodean el rostro del Señor.

Dios se ayuda de muchos instrumentos (en ocasiones los más impensables y originales) para acercarse al hombre; Pablo es un ejemplo clarísimo. A través de este sacerdote Dios se abrió paso en una jungla en la que prima más el consumismo, el egoísmo y la sinrazón, que el amor, la escucha y la esperanza.
El padre Pablo es un modelo cristiano para todos nosotros. Su sencillez, su cercanía, su humildad; su capacidad de escucha, su entrega a los demás le hacen maestro de todos, desde el joven al anciano, pasando por los laicos o los sacerdotes y religiosos. Vivió su vocación hasta el extremo, desviviéndose por el Evangelio y por los demás.

El pasado mes de febrero, cuando hacían 5 años de su marcha a la casa del Padre, tuve el honor de rezar en la cripta donde reposa. Durante la eucaristía hablé con Pablo y le dije muchas cosas, que quedan en mi corazón. Sobre todo le di las gracias por ayudarme a vivir mi vida bajo la luz del Evangelio.
Pronto volveré a contaros más cosas sobre Pablo; por ahora os recomiendo sus dos libros: “Hasta la cumbre” (su testamento espiritual) y “reflexiones del Padrenuestro” Espero que os ayude tanto como he ayudó y me está ayudando a mí. O más.

Gracias Pablo; con todo mi cariño.

jueves, 1 de mayo de 2014

Mes de mayo, mes de María






Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Y dame tu bendición

Amén.

San Francisco de Asís

Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

(Versión de León Felipe que se usa en la liturgia)