domingo, 17 de agosto de 2014

XX Domingo TO.

"¡Señor, ten compasión de mí!"


Tras unos meses de descanso, emprendemos de nuevo este camino de oración, de reflexión y de encuentro, pidiendo al Señor que nos ayude a descubrir su rostro en todo lo que nos rodea. Él está en nuestros padres y nuestros hermanos; en los amigos, en los necesitados e incluso en la tarea de cada día. Pero a lo largo de la semana tenemos la oportunidad de vivir un encuentro más profundo en la Eucaristía.

En el Evangelio de hoy, contemplamos el pasaje de la cananea, una mujer no israelita, que tenía una hija muy enferma. Oye hablar de Jesús y no duda en acudir a él. Lo ve en el camino y le grita: "¡Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David!" Pero Él no le respondió nada.

En primer término observamos la actitud de la mujer. Con humildad, no pide nada; sólo le muestra su situación y se mantiene a la espera. Pero Jesús parece hacer caso omiso y seguir andando. ¿Por qué este silencio del Señor?

En ocasiones, cuando rezamos y pedimos a Dios por nuestras necesidades, tenemos la tentación de sentirnos desamparados ante el silencio, como si nadie nos escuchara. Pero en medio de ese silencio sepulcral, Dios siempre tiene abierto su corazón y escucha todas y cada una de nuestras plegarias.

Ante ese silencio, la mujer manifiesta su fe con la insistencia. Vuelve y se pone de rodillas, adorando al Señor. Humildad y perseverancia. No se enfada con Jesús, no lo desprecia. Al contrario: se arrodilla y espera. Demuestra una confianza absoluta, cosa que muchas veces nos falta a nosotros. Los tiempos de Dios son distintos a los nuestros, y siempre va a querer lo mejor para nosotros en el momento más oportuno.

Creo, con Saint Exupery, que el hombre nunca es tan grande como cuando se arrodilla ante Dios.  Tomemos ejemplo de la cananea y confiemos en Él. Pongamos nuestra oración en sus manos y esperemos con confianza, igual que la Virgen María: "Hagase en mí, según tu palabra" Que sea Ella la que nos guíe en el camino y nos llene de Esperanza.

domingo, 8 de junio de 2014

Pensamiento de San Agustín XII

Del Espíritu Santo



"Por eso, según nuestra capacidad, y en cuanto se nos permite ver estas cosas por espejo y en enigma, especialmente a unos hombres como nosotros, se nos presenta en el Padre el origen, en el Hijo la natividad, en el Espíritu Santo del Padre y del Hijo la comunidad, y en los tres la igualdad. Así, lo que es común al Padre y al Hijo, quisieron que estableciera la comunión entre nosotros y con ellos; por ese don nos recogen en uno, pues ambos tienen ese uno, esto es, el Espíritu Santo, Dios y don de Dios. Mediante Él nos reconciliamos con la divinidad y gozamos de ella. ¿De qué nos serviría conocer algún bien si no lo amásemos? Así como entendemos mediante la verdad, amamos mediante la caridad, para conocer más perfectamente y gozar felices de lo conocido. Y la caridad se ha difundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que se nos ha dado" (Sermón 71,18)

Solemnidad de Pentecostés

En la Solemnidad de Pentecostés celebramos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos en Jerusalén. Pidamos al Señor que nos envíe su Espíritu y nos dé fuerzas para ser verdaderos testigos suyos y poner nuestra vida al servicio del Evangelio.


¡Ven, Espíritu Divino!
(Secuencia de Pentecostés)

Ven, Espíritu Divino
manda tu luz desde el cielo. 
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse 
y danos tu gozo eterno. Amén.




jueves, 15 de mayo de 2014

En proximidad a las elecciones al Parlamento Europeo

Dada la cercanía de las elecciones al Parlamento Europeo convocadas para el próximo domingo 25 de mayo, es aconsejable releer el discurso de Juan Pablo II en el acto europeo de Santiago de Compostela de 1982. 

" Por esto, yo, Juan Pablo, hijo de la nación polaca que se ha considerado siempre europea, por sus orígenes, tradiciones, cultura y relaciones vitales; eslava entre los latinos y latina entre los eslavos; Yo, Sucesor de Pedro en la Sede de Roma, una Sede que Cristo quiso colocar en Europa y que ama por su esfuerzo en la difusión del cristianismo en todo el mundo. Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las. otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo. Los demás continentes te miran y esperan también de ti la misma respuesta que Santiago dio a Cristo: «lo puedo».
Si Europa es una, y puede serlo con el debido respeto a todas sus diferencias, incluidas las de los diversos sistemas políticos; si Europa vuelve a pensar en la vida social, con el vigor que tienen algunas afirmaciones de principio como las contenidas en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, en la Declaración europea de los Derechos del Hombre, en el Acta final de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa; sí Europa vuelve a actuar, en la vida específicamente religiosa, con el debido conocimiento y respeto a Dios, en el que se basa todo el derecho y toda la justicia; si Europa abre nuevamente las puertas a Cristo y no tiene miedo de abrir a su poder salvífico los confines de los estados, los sistemas económicos y políticos, los vastos campos de la cultura, de la civilización y del desarrollo (Cfr. Insegnamenti di Giovanni Paolo II, I (1978) 35 ss), su futuro no estará dominado por la incertidumbre y el temor, antes bien se abrirá a un nuevo período de vida, tanto interior como exterior, benéfico y determinante para el mundo, amenazado constantemente por las nubes de la guerra y por un posible ciclón de holocausto atómico."

Aquí puedes leer el discurso completo 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Pensamiento de San Agustín XI

“Cuando se acerca la solemnidad de la Pascua, que, al repetirse todos los años, estimula nuestras mentes, renovando en ellas el saludable recuerdo de que nuestro Señor, el hijo único de Dios, nos otorgó su misericordia… El creador es creado, el señor sirve, el redentor es vendido, quien exalta es humillado, quien resucita muere: ¿hay mayor misericordia?”

(Sermón 207, 1).

domingo, 11 de mayo de 2014

Ante el misterio de la muerte...

Durante este fin de semana todos los medios de comunicación se han hecho eco del terrible accidente ocurrido en Extremadura, en el que han fallecido un adulto y cinco jóvenes de entre 12 y 15 años. Al escuchar el telediario seguro que todos hemos sentido un pellizco en el corazón al ver a esos padres, familiares y amigos sufriendo desconsolados. ¿Por qué Señor permites estos sufrimientos? Es la gran pregunta a la que nunca encontramos respuesta. 
En estos días tan tristes de nada sirve decir la típica frase de "los caminos del Señor son..." Lo único que podemos hacer es abrir nuestro corazón al Padre y rezar mucho. Orar por los padres y los hermanos de estos chicos. Por sus familias, por sus amigos... Rezar muchísimo para que el Señor les de fuerzas, consuelo, esperanza... Y oremos también por los fallecidos para que estén ya viviendo el abrazo eterno de Jesús. 

Virgen María, tú mejor que nadie sabes lo que es perder a un hijo. Abraza fuerte a esas madres y esos padres; a sus hermanos, amigos... Están sufriendo muchísimo. Dales luz, fuerzas; seca sus lágrimas y que el recuerdo vivo del regalo de sus vidas llenen siempre sus corazones. 

Con cariño, hagamos llegar hasta esas familias el generoso abrazo de nuestras oraciones. 

IV Domingo de Pascua

"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia."

El Evangelio de este IV Domingo de Pascua nos presenta a Cristo como el buen pastor que cuida de sus ovejas. El Señor nos conoce siempre por nuestro nombre, nos busca y nos encuentra. Es Él quien siempre lleva la iniciativa. Así lo hizo con Noe, Moisés, Samuel y con los apóstoles. "Venid y os haré pescadores de hombres" El Señor no deja de buscarnos y está siempre dispuesto a dejar a las noventa y nueve ovejas con tal de encontrar a la que se ha perdido. ¿Te dejas encontrar por Jesús, o te escondes y no sales a su encuentro?
Cristo también es la puerta de la salvación. "El que entra por mí se salvará" El Señor es el camino para llegar al cielo. No hay otro, aunque a veces nos empeñemos en tomar atajos o senderos errados. 


También celebramos la Jornada Mundial de oración por las vocaciones. No sólo la Iglesia, sino el mundo entero, necesita de buenos sacerdotes que guíen a su rebaño por el camino de la santidad. Tal y como decía el Papa Francisco, necesitamos de buenos pastores con olor a oveja; y para ello es fundamental rezar al Señor para que todos aquellos que sientan su llamada, respondan con generosidad y entrega. 

Por tanto, tres ideas fundamentales: El Señor es el buen pastor, que busca y encuentra a sus ovejas, llamándolas por su nombre y conociendo a todas y cada una de ellas. Él es la puerta y el camino que lleva a la salvación. "Yo he venido para que tengas vida, y la tengas en abundancia". Y finalmente, no nos olvidemos de pedir al Señor buenos y santos sacerdotes que guíen a su pueblo por la autopista de la santidad. 

Feliz Domingo a todos. 

Pensamiento de San Agustín X

La alegría de la Pascua

“Aunque el espíritu está pronto, como la carne es débil, no debo entreteneros mucho en el sermón después del cansancio de la noche pasada; pero unas palabras sí debo decíroslas. Estos días que siguen a la pasión de nuestro Señor, y en los que cantamos el Aleluya a Dios, son para nosotros días de fiesta y alegría y se prolongan hasta Pentecostés, fecha en que fue enviado del cielo el Espíritu Santo que había sido prometido. De estos días, los siete u ocho en que nos encontramos se dedican a los sacramentos que han recibido los recién nacidos”

(Sermón 228, 1).

Pablo VI, futuro beato

El Siervo de Dios, Pablo VI

El pasado viernes, el Santo Padre Francisco, promulgó el Decreto que reconoce un milagro por intercesión del Siervo de Dios Pablo VI. También autorizó al Dicasterio a comunicar que el rito de beatificación del Papa Pablo VI será en el Vaticano, el 19 de octubre de 2014.

Tras el fallecimiento del ya Santo Juan XXIII, el cardenal Montini es elegido Papa, eligiendo el nombre de Pablo VI. Durante su pontificado finaliza el Concilio Vaticano II y se publican los distintos documentos conciliares. A su muerte, le sucede Juan Pablo I, que es llamado con prontitud a la casa del Padre. Es necesario que el grano de trigo muera para que de fruto abundante. Sin duda, la muerte del Papa Luciani fue la chisca que encendió la llama de la fe en una Europa dividida que se encontró a sí misma de la mano de Juan Pablo II.

Pablo VI, Juan XXIII y Juan Pablo II son nuevos indicadores que guían al rebaño de la Iglesia por la autopista de la santidad y del encuentro amoroso con el Padre.


lunes, 5 de mayo de 2014

¡No tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio!

San Juan Pablo II, Papa

¡Contemplad y reflexionad! Dios nos ha creado para compartir su misma vida; nos llama a ser sus hijos, miembros vivos del Cuerpo místico de Cristo, templos luminosos del Espíritu del Amor. Nos llama a ser “suyos”: quiere que todos seamos santos. Queridos jóvenes, ¡tened la santa ambición de ser santos, como Él es santo!

Me preguntaréis: ¿pero hoy es posible ser santos? Si sólo se contase con las fuerzas humanas, tal empresa sería sin duda imposible. De hecho conocéis bien vuestros éxitos y vuestros fracasos; sabéis qué cargas pesan sobre el hombre, cuántos peligros lo amenazan y qué consecuencias tienen sus pecados. Tal vez se puede tener la tentación del abandono y llegar a pensar que no es posible cambiar nada ni en el mundo ni en sí mismos.

Aunque el camino es duro, todo lo podemos en Aquel que es nuestro Redentor. No os dirijáis a otro si no a Jesús. No busquéis en otro sitio lo que sólo Él puede daros, porque «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hc 4,12). Con Cristo la santidad –proyecto divino para cada bautizado– es posible. Contad con él, creed en la fuerza invencible del Evangelio y poned la fe como fundamento de vuestra esperanza. Jesús camina con vosotros, os renueva el corazón y os infunde valor con la fuerza de su Espíritu.

Jóvenes de todos los continentes, ¡no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio! Sed contemplativos y amantes de la oración, coherentes con vuestra fe y generosos en el servicio a los hermanos, miembros activos de la Iglesia y constructores de paz. 

Juan Pablo II
Mensaje para la JMJ Roma, 2000.

Pensamiento de San Agustín IX

No te faltará Cristo como huésped

Quizá digas para ti: «¡Dichosos los que merecieron recibir a Cristo como huésped! ¡Si yo hubiera estado allí! ¡Si hubiera sido, al menos, uno de aquellos dos a los que encontró en el camino!» Tú sigue en el camino y no te faltará Cristo como huésped.
¿Piensas que ya no te será posible acoger a Cristo? «¿Cómo -preguntas- voy a tener esa posibilidad? Después de resucitar se apareció a los discípulos y subió al cielo, donde está sentado a la derecha del Padre, y ya no volverá más que al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos; pero ha de venir revestido de gloria, no en debilidad; vendrá a otorgar el reino, no a solicitar hospitalidad». ¿Te olvidas de que, cuando venga a entregar el reino, ha de decir: Cuando lo hicisteis con uno de mis pequeños, conmigo lo hicisteis?
Aunque rico, él sigue estando necesitado hasta el fin del mundo. Tiene necesidad, sí, pero no en la cabeza, sino en sus miembros. ¿Dónde está necesitado? En aquellos miembros por los que sintió dolor cuando dijo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Seamos, pues, obsequiosos con Cristo. Él está entre nosotros en sus miembros; está entre nosotros en nosotros mismos.

(Sermón 239, 6)

domingo, 4 de mayo de 2014

Camino de Emaús

El Evangelio de este Domingo nos narra el encuentro de Cristo resucitado con dos de sus discípulos camino de Emaús. Caminaban desesperanzados porque habían visto morir a Jesús en la cruz. ¡Al salvador de Israel, clavado en el madero! ¿Qué iba a ocurrir ahora? Todo había terminado. Caminaban hacia sus casas para intentar recuperar la vida que habían abandonado por la causa de Cristo.

¡Cuántas veces nosotros nos comportamos de la misma manera!; ¡cuántas veces hemos apartado al Señor de nuestra vida porque no nos da lo que queremos; porque creemos que no nos escucha; porque vivir conforme al Evangelio es muy duro y no nos merece la pena!
Pero Cristo sale a su encuentro. “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?”. Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado, Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». Él les dijo: «¿Qué cosas?».” Jesús no les engaña. No puede decirles que no sabía nada porque ¡Él era el que lo había sufrido! Les invita a abrirles el corazón y descubrir lo que sienten.

Al igual que los discípulos, muchas veces Jesús sale a nuestro encuentro, pero no le reconocemos. Nuestra debilidad y la ceguera del pecado nos impiden descubrir al Señor en todo lo que nos rodea: nuestros estudios, nuestra familia, nuestros amigos… En los pobres, en los enfermos. Dios se hizo hombre y por tanto todo lo humano habla de Dios. Oremos al Señor igual que el ciego del camino: “Señor, quiero ver”
Falta un último encuentro no menos importante. Los discípulos intuían que algo extraño pasaba (esa punzada que muchas veces hemos sentido en el corazón) e invitan a Jesús a quedarse a cenar con ellos. En ese momento, Jesús parte el pan, pronuncia la bendición y acaba siendo reconocido por los discípulos.

Al pronunciar las palabras de la última cena, Jesús desaparece y queda su presencia real en el pan y el vino. En la Eucaristía nos encontramos cara a cara con Cristo Resucitado. Jesús, al bendecir el pan; ratifica su presencia en la Eucaristía. En ese momento los discípulos lo reconocen. ¿Reconocemos nosotros a Cristo en la Eucaristía? ¿Vivimos la celebración de la misa como un encuentro real con Jesús?

Pidámosle al Señor que nos ayude a vivir la Santa Misa con mayor devoción, con intimidad y así podamos descubrir la profundidad de este sacramento. Que cada Eucaristía sea para nosotros un verdadero encuentro con el Señor resucitado.

Pensamiento de San Agustín VIII

«Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti»


viernes, 2 de mayo de 2014

"Primero sacerdote, luego sacerdote y, en tercer lugar, también sacerdote"

Esta noche quiero compartir con vosotros un post especial dedicado a una persona que no tuve la suerte de conocer, pero que me ha ayudado de una forma extraordinaria a acercarme y descubrir a Dios. Os hablo de Pablo Domínguez Prieto.

P. Pablo
Pablo era filósofo, teólogo y decano de la Facultad de San Dámaso de Madrid. Estudió en esta Universidad y se doctoró en la Universidad Complutense. Pero lo más importante de todo es que era sacerdote. Como él decía “primero sacerdote; luego sacerdote y, en tercer lugar, también sacerdote”.
En Pablo descubrí a un hombre de Dios, a un maestro y también a un amigo. Muchos se extrañan de mi particular devoción hacia Pablo ya que no lo conocía de nada; a todos ellos siempre les digo lo mismo: no hace falta conocer a alguien en persona para guardarlo en el corazón. Pablo, a través de sus libros y del testimonio de su familia y de sus amigos, me ha ayudado a descubrir a Dios en cada ámbito de mi vida: en el estudio, en el trabajo, en el ocio… Con él profundicé y alcancé a comprender (un poquito), el misterio de la Eucaristía; me enseñó a acercarme al Sagrario con ilusión renovada y lo más importante, aprendí a ver en los que me rodean el rostro del Señor.

Dios se ayuda de muchos instrumentos (en ocasiones los más impensables y originales) para acercarse al hombre; Pablo es un ejemplo clarísimo. A través de este sacerdote Dios se abrió paso en una jungla en la que prima más el consumismo, el egoísmo y la sinrazón, que el amor, la escucha y la esperanza.
El padre Pablo es un modelo cristiano para todos nosotros. Su sencillez, su cercanía, su humildad; su capacidad de escucha, su entrega a los demás le hacen maestro de todos, desde el joven al anciano, pasando por los laicos o los sacerdotes y religiosos. Vivió su vocación hasta el extremo, desviviéndose por el Evangelio y por los demás.

El pasado mes de febrero, cuando hacían 5 años de su marcha a la casa del Padre, tuve el honor de rezar en la cripta donde reposa. Durante la eucaristía hablé con Pablo y le dije muchas cosas, que quedan en mi corazón. Sobre todo le di las gracias por ayudarme a vivir mi vida bajo la luz del Evangelio.
Pronto volveré a contaros más cosas sobre Pablo; por ahora os recomiendo sus dos libros: “Hasta la cumbre” (su testamento espiritual) y “reflexiones del Padrenuestro” Espero que os ayude tanto como he ayudó y me está ayudando a mí. O más.

Gracias Pablo; con todo mi cariño.

jueves, 1 de mayo de 2014

Mes de mayo, mes de María






Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea,
en tan graciosa belleza.
A Ti celestial princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Y dame tu bendición

Amén.

San Francisco de Asís

Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

(Versión de León Felipe que se usa en la liturgia)

domingo, 27 de abril de 2014

Juan Pablo II y Juan XXIII, nuevos santos



En este II Domingo de Pascua, también llamado de la Divina Misericordia, la Iglesia entona con acordes especiales el himno del Gloria al celebrar la canonización de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II.
La ceremonia comenzaba con la procesión de entrada entonándose las Letanías de los Santos. Tras las dos primeras peticiones del Cardenal Amato, el coro cantaba el "Veni Creatos Spíritus", invocando la asistencia del Espíritu Santo. Una tercera petición del Cardenal precedía la oración de canonización pronunciada por Su Santidad, Francisco.
Concelebraban la Eucaristía alrededor de 150 cardenales, 1000 obispos y miles de sacerdotes. Entre ellos se encontraba el Obispo Emérito de Roma, Benedicto XVI.
La memoria litúrgica de San Juan XXIII será el 21 de octubre y la de San Juan Pablo II, al día siguiente.

Compartimos con vosotros la preciosa homilía del Papa Francisco dirigida a los fieles reunidos en Roma.

SANTA MISA Y CANONIZACIÓN DE LOS BEATOS 
JUAN XXIII YJUAN PABLO II
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

 
<< En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que san Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde, como hemos escuchado, no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos: Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).

Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2,24; cf. Is 53,5).
San Juan XXIII y sanJuan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.
Fueron sacerdotes y obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte, la cercanía materna de María.

En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. Laesperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.
Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, de la que hablan los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42-47), como hemos escuchado en la segunda Lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.

Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII yJuan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, san Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado, guiado por el Espíritu. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu santo.

En este servicio al Pueblo de Dios, san Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.
Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama. >>


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sábado, 26 de abril de 2014

Gracias, amigo Karol

Hoy quiero darle las gracias de corazón a quien es mi maestro y mi guía hacia Dios. Mañana, el Papa Francisco canonizará a Juan Pablo II, un Papa que ya era santo en el corazón de todos los cristianos.
Comparto con vosotros el discurso que dirigió a los jóvenes en el encuentro de la base de Cuatro Vientos en 2003.  ¡Gracias Padre Santo!





ENCUENTRO CON LOS JÓVENES
DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Base Aérea de Cuatro Vientos, Madrid
Sábado 3 de mayo de 2003


1. Conducidos de la mano de la Virgen María y acompañados por el ejemplo y la intercesión de los nuevos Santos, hemos recorrido en la oración diversos momentos de la vida de Jesús.

El Rosario, en efecto, en su sencillez y profundidad, es un verdadero compendio del Evangelio y conduce al corazón mismo del mensaje cristiano: “Tanto amó Dios al mundo que dió a su Hijo único, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).
María, además de ser la Madre cercana, discreta y comprensiva, es la mejor Maestra para llegar al conocimiento de la verdad a través de la contemplación. El drama de la cultura actual es la falta de interioridad, la ausencia de contemplación. Sin interioridad la cultura carece de entrañas, es como un cuerpo que no ha encontrado todavía su alma.¿De qué es capaz la humanidad sin interioridad? Lamentablemente, conocemos muy bien la respuesta. Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende la vida y se degenera todo lo humano. Sin interioridad el hombre moderno pone en peligro su misma integridad.

2. Queridos jóvenes, os invito a formar parte de la “Escuela de la Virgen María”. Ella es modelo insuperable de contemplación y ejemplo admirable de interioridad fecunda, gozosa y enriquecedora. Ella os enseñará a no separar nunca la acción de la contemplación, así contribuiréis mejor a hacer realidad un gran sueño: el nacimiento de la nueva Europa del espíritu. Una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma sino abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; una Europa consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, decidida a aunar sus esfuerzos y su creatividad al servicio de la paz y de la solidaridad entre los pueblos.

3. Amados jóvenes, sabéis bien cuánto me preocupa la paz en el mundo. La espiral de la violencia, el terrorismo y la guerra provoca, todavía en nuestros días, odio y muerte. La paz - lo sabemos - es ante todo un don de lo Alto que debemos pedir con insistencia y que, además, debemos construir entre todos mediante una profunda conversión interior. Por eso, hoy quiero comprometeros a ser operadores y artífices de paz. Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores.

4. Mañana tendré la dicha de proclamar cinco nuevos santos, hijos e hijas de esta noble Nación y de esta Iglesia. Ellos “fueron jóvenes como vosotros, llenos de energía, ilusión y ganas de vivir. El encuentro con Cristo transformó sus vidas (...) Por eso, fueron capaces de arrastrar a otros jóvenes, amigos suyos, y de crear obras de oración, evangelización y caridad que aún perduran” (Mensaje de los Obispos españoles con ocasión del viaje del Santo Padre, 4).

Queridos jóvenes, ¡id con confianza al encuentro de Jesús! y, como los nuevos santos, ¡no tengáis miedo de hablar de Él! pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino. Es preciso que vosotros jóvenes os convirtáis en apóstoles de vuestros coetáneos. Sé muy bien que esto no es fácil. Muchas veces tendréis la tentación de decir como el profeta Jeremías: “¡Ah, Señor! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho” (Jr 1,6). No os desaniméis, porque no estáis solos: el Señor nunca dejará de acompañaros, con su gracia y el don de su Espíritu.

5. Esta presencia fiel del Señor os hace capaces de asumir el compromiso de la nueva evangelización, a la que todos los hijos de la Iglesia están llamados. Es una tarea de todos. En ella los laicos tienen un papel protagonista, especialmente los matrimonios y las familias cristianas; sin embargo, la evangelización requiere hoy con urgencia sacerdotes y personas consagradas. Ésta es la razón por la que deseo decir a cada uno de vosotros, jóvenes: si sientes la llamada de Dios que te dice: “¡Sígueme!” (Mc 2,14; Lc 5,27), no la acalles. Sé generoso, responde como María ofreciendo a Dios el sí gozoso de tu persona y de tu vida.

Os doy mi testimonio: yo fui ordenado sacerdote cuando tenía 26 años. Desde entonces han pasado 56. Entonces, ¿cuántos años tiene el Papa? ¡Casi 83! ¡Un joven de 83 años! Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre. ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!
¿Cuántas horas tenemos hasta la medianoche? Tres horas. Apenas tres horas hasta la medianoche y después viene la manaña

6. Al concluir mis palabras quiero invocar a María, la estrella luminosa que anuncia el despuntar del Sol que nace de lo Alto, Jesucristo:

¡Dios te salve, María, llena de gracia!
Esta noche te pido por los jóvenes de España,
jóvenes llenos de sueños y esperanzas.
Ellos son los centinelas del mañana,
el pueblo de las bienaventuranzas;
son la esperanza viva de la Iglesia y del Papa.
Santa María, Madre de los jóvenes,
intercede para que sean testigos de Cristo Resucitado,
apóstoles humildes y valientes del tercer milenio,
heraldos generosos del Evangelio.
Santa María, Virgen Inmaculada,
reza con nosotros,
reza por nosotros. Amén.

Juan XXIII, el Papa Bueno

Mañana, el Santo Padre Francisco celebrará en Roma la canonización del Beato Juan XXIII. No hay mejor homenaje para el Papa Roncalli, que compartir con vosotros el "Decálogo de la serenidad" que él mismo nos regalara en su juventud.



Decálogo de la serenidad – Juan XXIII

1  Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

2  Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3  Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino en este también.

4  Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5  Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6  Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7 Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8  Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9 Sólo por hoy creeré firmemente (aunque las circunstancias demuestren lo contrario) que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

10  Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.

lunes, 21 de abril de 2014

Bendición Urbi et Orbi. Pascua 2014

MENSAJE URBI ET ORBI
DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PASCUA 2014
Queridos hermanos y hermanas, Feliz y santa Pascua.
El anuncio del ángel a las mujeres resuena en la Iglesia esparcida por todo el mundo: « Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí. Ha resucitado... Venid a ver el sitio donde lo pusieron» (Mt 28,5-6).
Esta es la culminación del Evangelio, es la Buena Noticia por excelencia: Jesús, el crucificado, ha resucitado. Este acontecimiento es la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: si Cristo no hubiera resucitado, el cristianismo perdería su valor; toda la misión de la Iglesia se quedaría sin brío, pues desde aquí ha comenzado y desde aquí reemprende siempre de nuevo. El mensaje que los cristianos llevan al mundo es este: Jesús, el Amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados, pero Dios Padre lo resucitó y lo ha constituido Señor de la vida y de la muerte. En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la misericordia al pecado, el bien al mal, la verdad a la mentira, la vida a la muerte.
Por esto decimos a todos: «Venid y veréis». En toda situación humana, marcada por la fragilidad, el pecado y la muerte, la Buena Nueva no es sólo una palabra, sino un testimonio de amor gratuito y fiel: es un salir de sí mismo para ir al encuentro del otro, estar al lado de los heridos por la vida, compartir con quien carece de lo necesario, permanecer junto al enfermo, al anciano, al excluido... «Venid y veréis»: El amor es más fuerte, el amor da vida, el amor hace florecer la esperanza en el desierto.
Con esta gozosa certeza, nos dirigimos hoy a ti, Señor resucitado.
Ayúdanos a buscarte para que todos podamos encontrarte, saber que tenemos un Padre y no nos sentimos huérfanos; que podemos amarte y adorarte.
Ayúdanos a derrotar el flagelo del hambre, agravada por los conflictos y los inmensos derroches de los que a menudo somos cómplices.
Haznos disponibles para proteger a los indefensos, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos, a veces sometidos a la explotación y al abandono.
Haz que podamos curar a los hermanos afectados por la epidemia de Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, y a aquellos que padecen tantas otras enfermedades, que también se difunden a causa de la incuria y de la extrema pobreza.
Consuela a todos los que hoy no pueden celebrar la Pascua con sus seres queridos, por haber sido injustamente arrancados de su afecto, como tantas personas, sacerdotes y laicos, secuestradas en diferentes partes del mundo.
Conforta a quienes han dejado su propia tierra para emigrar a lugares donde poder esperar en un futuro mejor, vivir su vida con dignidad y, muchas veces, profesar libremente su fe.
Te rogamos, Jesús glorioso, que cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente.
Te pedimos por Siria: la amada Siria, que cuantos sufren las consecuencias del conflicto puedan recibir la ayuda humanitaria necesaria; que las partes en causa dejen de usar la fuerza para sembrar muerte, sobre todo entre la población inerme, y tengan la audacia de negociar la paz, tan anhelada desde hace tanto tiempo.
Jesús glorioso, te rogamos que consueles a las víctimas de la violencia fratricida en Irak y sostengas las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos.
Te invocamos para que se ponga fin a los enfrentamientos en la República Centroafricana, se detengan los atroces ataques terroristas en algunas partes de Nigeria y la violencia en Sudán del Sur.
Y te pedimos por Venezuela, para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna.
Que por tu resurrección, que este año celebramos junto con las iglesias que siguen el calendario juliano, te pedimos que ilumines e inspires iniciativas de paz en Ucrania, para que todas las partes implicadas, apoyadas por la Comunidad internacional, lleven a cabo todo esfuerzo para impedir la violencia y construir, con un espíritu de unidad y diálogo, el futuro del País. Que como hermanos puedan hoy cantar Хрhctос Воскрес.
Te rogamos, Señor, por todos los pueblos de la Tierra: Tú, que has vencido a la muerte, concédenos tu vida, danos tu paz. Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua.

Celebración de la Pasión del Señor



OMELIA DI PADRE RANIERO CANTALAMESSA, O.F.M. Cap.,
PREDICATORE DELLA CASA PONTIFICIA

Dentro la storia divino-umana della passione di Gesù ci sono tante piccole storie di uomini e di donne entrati nel raggio della sua luce o della sua ombra. La più tragica di esse è quella di Giuda Iscariota. È uno dei pochi fatti attestati, con uguale rilievo, da tutti e quattro i vangeli e dal resto del Nuovo Testamento. La primitiva comunità cristiana ha molto riflettuto sulla vicenda e noi faremmo male a non fare altrettanto. Essa ha tanto da dirci. [Leer más]

[A la espera de tener el texto en español, se ofrece en italiano]


miércoles, 16 de abril de 2014

Padrenuestro caído

Entrando ya en el ecuador de esta Semana de Pasión, comparto con vosotros el Padrenuestro Caído, oración rezada al Stmo. Cristo de las Tres Caídas de Triana (Sevilla)


Paso de misterio del Cristo de las Tres Caídas
Triana (Sevilla) 



Padrenuestro Caído

Padre Nuestro que estás en el suelo 
Stmo. Cristo de las Tres Caídas
Triana (Sevilla)
Tres veces caído
Por hacernos posible tu Reino
que ciegos perdimos.

En tu fuerza, Señor, confiamos
de tus labios esperamos el grito
que le diga a tu pueblo
¡Levanta y vuelve al camino!

Mas igual que en el Cielo, en la tierra
cúmplase tu Sagrado Designio,
ven a darnos tu pan cada día
y perdona si tanto te herimos,
que nosotros también olvidamos
el mal recibido.

Y si ves que caemos de nuevo,
Maestro Divino
porque es mucha la carga de cruz
y sin Ti caminamos perdidos,
líbranos del poder de la tierra
y otra vez estaremos Contigo.

Porque un día gocemos del Reino
por Ti prometido
ponle alas de amor a Triana
y guárdale un sitio,

Padre nuestro que estás en los cielos
glorioso y bendito.

(Manuel Garrido López)



sábado, 12 de abril de 2014

¡Oh Cruz fiel!...

¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!
(Himno de la Liturgia de las Horas)

¡Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dió mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida
empieza con un peso tan dulce en su corteza!

Cantemos la nobleza de esta guerra,
el triunfo de la sangre y del madero;
y un Redentor, que en trance de Cordero,
sacrificado en cruz, salvó la tierra.

Dolido mi Señor por el fracaso
de Adán, que mordió muerte en la manzana,
otro árbol señaló, de flor humana,
que reparase el daño paso a paso.

Y así dijo el Señor: "¡Vuelva la Vida,
y que el Amor redima la condena!"
La gracia está en el fondo de la pena,
y la salud naciendo de la herida.

¡Oh plenitud del tiempo consumado!
Del seno de Dios Padre en que vivía,
ved la Palabra entrando por María
en el misterio mismo del pecado.

¿Quién vió en más estrechez gloria más plena,
y a Dios como el menor de los humanos?
Llorando en el pesebre, pies y manos
le faja una doncella nazarena.

En plenitud de vida y de sendero,
dió el paso hacia la muerte porque él quiso.
Mirad de par en par el paraíso
abierto por la fuerza de un Cordero.

Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.

Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este peso y esta muerte
que cuelga de tus ramas como un fruto.

Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.

Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria.

Amén.

viernes, 11 de abril de 2014

Viernes de Dolores

El viernes anterior al Domingo de Ramos está especialmente dedicado a meditar sobre los dolores de la Virgen María; de ahí que popularmente se llame "viernes de dolores" Se enmarca dentro de la última semana del tiempo de Cuaresma previa a la Semana de Pasión.
En este día especial recemos con devoción el himno litúrgico "Stabat Mater dolorosa" de origen medieval en el que meditamos el dolor de María al pie de la Cruz.

Stabat Mater Dolorosa
(Traducción del latín)
Ntra. Sra. de la Esperanza Macarena
Sevilla

Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz llorando,
mientras su Hijo pendía.

Su alma llorosa,
triste y dolorida,
traspasada por una espada.

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!

Estaba triste y dolorosa,
como madre piadosa,
al ver las penas de su Divino Hijo.

¿Qué hombre no lloraría,
si viese a la Madre de Cristo
en tan atroz suplicio?

¿Quién no se contristaría,
al contemplar a la Madre de Cristo
dolerse con su Hijo?

Por los pecados de su pueblo,
vio a Jesús en los tormen tos,
y sometido a los azotes.

Vio a su dulce Hijo
morir abandonado,
cuando entregó su espíritu.

¡Oh, Madre, fuente de amor!
Haz que sienta tu dolor
para que contigo llore.

Haz que arda mi corazón
en amor de Cristo mi Dios,
para que así le agrade.

¡Oh santa Madre! Haz esto:
graba las llagas del Crucificado
en mi corazón hondamente.

De tu Hijo lleno de heridas,
que se dignó padecer tanto por mi,
reparte conmigo las penas.

Haz que yo contigo piadosamente llore,
y que me con duela del Crucificado,
mientras yo viva.

Haz que esté contigo
junto a la Cruz;
pues deseo asociarme en el llanto.

¡Oh Virgen la más ilustre de todas las vírgenes!
no seas ya dura para mí;
haz que contigo llore.

Haz que lleve la muerte de Cristo;
hazme socio de su Pasión
y que venere sus llagas.

Haz que, herido con sus heridas,
sea yo embriagado con la Cruz
y con la Sangre de tu Hijo.

Para que no me queme y arda en las llamas,
por ti, oh Virgen, sea defendido
en el día del juicio.

¡Oh Cristo! Cuando hubiere de salir de aquí,
dame, por tu Madre,
que llegue a la palma de la victoria.

Cuando el cuerpo feneciere,
haz que al alma se le de
la gloria del Paraíso.

Amén. Aleluya.



jueves, 10 de abril de 2014

Hoy es el mejor día para...

En plena antesala de la Semana Santa, hoy es un día magnífico (el resto del año también) para...

  1. Acudir a tu parroquia y orar ante el Sagrario (Jesús te espera con los brazos abiertos)
  2. Ponerte de rodillas ante Jesús Crucificado y meditar el misterio de su entrega.
  3. Orar por los más necesitados, por los pobres, los enfermos, los tristes, los niños...
  4. Ayudar a algún amigo; dar ese abrazo y enjugar aquellas lágrimas. 
  5. Reír. ¡La alegría es un distintivo del cristiano!
  6. Entrar en tu habitación y orar en silencio. Aprovecha para revisar tu vida en presencia del Señor.
  7. Acude con esperanza y humildad al Sacramento de la Reconciliación; vive con ilusión ese re-encuentro con Cristo.
  8. No olvides visitar a la Virgen, nuestra Madre. Reza por todas las madres y padres del mundo. 
Esto y mucho más puedes hacer un jueves por la tarde; aprovecha esta oportunidad y ¡vive tu Fe! ¡Seamos testigos!


lunes, 7 de abril de 2014

Pensamiento de San Agustín VII



Quiso ser tentado

“Cristo fue tentado para que no fuese vencido el cristiano por el tentador. El Maestro quiso ser tentado en todas las cosas en las cuales lo somos nosotros; como quiso morir, porque morimos; como quiso resucitar, porque también habíamos de resucitar; pues aquello que ejecutó como hombre el que se hizo hombre por nosotros siendo Dios, por el cual fuimos hechos, lo ejecutó por nosotros” (Comentario al salmo 90, 2, 1).


domingo, 6 de abril de 2014

Canciones que acercan a Dios

Dios se sirve de las herramientas más insospechadas para acercarse al hombre y darse a conocer. También lo hace a través de la música. Ejemplo de ello es "La voz del desierto", un grupo de música de la Diócesis de Alcalá nacido allá por 2004. Tres de sus componentes son sacerdotes y han hecho de su afición una nueva forma de evangelización.

Puedes conocerlos mejor en www.lavozdeldesierto.es Aquí os dejo algunos de sus temas más conocidos.


Misericordia eterna



Ruth 



Mi fortaleza



miércoles, 2 de abril de 2014

Pensamiento de San Agustín VI

“No desprecies a Dios y tolera que te desprecie el que quiera. ¿Qué mal te puede causar el que te desprecia si Dios no te desprecia? Se burlará de tu despreciador, ya que te corona. «Despréciame ». Cristo fue despreciado. Aquel a quien dijo: En ti ha confiado mi alma, vino a ser despreciado por ti; y el que fue despreciado te redimió. No hubieras sido tú redimido si no hubiera sido él despreciado. Pero ¿cómo fue despreciado? Porque aceptó el vestido servil, tu propia forma. Ocultaba una cosa y manifestaba otra; Dios estaba oculto, estaba manifiesto el hombre. Fue despreciado el hombre y fue glorificado por Dios”
(Sermón 20 A, 3).

viernes, 28 de marzo de 2014

Pensamiento de San Agustín V

“Y ahora, ¡qué gloria la suya, la de haber ascendido al cielo, la de estar sentado a la derecha del Padre! Pero esto no lo vemos, como tampoco lo vimos colgar del madero, ni fuimos testigos de su resurrección del sepulcro. Todo esto lo creemos, lo vemos con los ojos del corazón. Hemos sido alabados por haber creído sin haber visto. A Cristo lo vieron también los judíos. Nada tiene de grande ver a Cristo con los ojos de la carne; lo grandioso es creer en Cristo con los ojos del corazón” (Sermón 263, 3).

jueves, 27 de marzo de 2014

Homilía del Santo Padre Francisco en Santa Marta

"Cristianos sin maquillaje"


El cristiano que piensa que puede salvarse por sí solo «es un hipócrita», un «cristiano maquillado». La Cuaresma es el tiempo propicio para cambiar de vida y acercarse a Jesús pidiendo perdón, arrepentidos y dispuestos a testimoniar su luz ocupándose de los necesitados. Una nueva reflexión cuaresmal propuso el Papa Francisco el martes 18 de marzo en la misa celebrada en Santa Marta.

«Esto es la Cuaresma —así, en efecto, introdujo la homilía—, es un tiempo para acercarnos más al Señor». Por lo demás, explicó, lo dice la palabra misma, ya que Cuaresma significa conversión. Y precisamente con una invitación a la conversión, destacó refiriéndose al pasaje de Isaías (1, 10.16-20), «comienza la primera lectura de hoy. El Señor, en efecto, llama a la conversión; y curiosamente llama a dos ciudades pecadoras», Sodoma y Gomorra, a las que dirige la invitación: «Convertíos, cambiad de vida, acercaos al Señor». Esta, explicó, «es la invitación de la Cuaresma: son cuarenta días para acercarnos al Señor, para estar más cerca de Él. Porque todos nosotros necesitamos cambiar la vida». Y es inútil decir: «Pero, padre, yo no soy tan pecador...», porque «todos tenemos dentro alguna cosa y si miramos en nuestra alma encontraremos alguna cosa que no funciona, todos».

La Cuaresma, por lo tanto, «nos invita a ajustar, a acomodar nuestra vida» indicó el Pontífice. Es precisamente esto lo que nos permite acercarnos al Señor.

Al respecto, el Papa citó una vez más las palabras de la primera lectura: «Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como nieve». Y continuó: «“Yo te cambio el alma”: esto nos dice Jesús. ¿Y qué nos pide? Que nos acerquemos. Que nos acerquemos a Él. Dios es Padre; nos espera para perdonarnos. Y nos da un consejo: “No seáis como los hipócritas”». Para explicarlo, el Papa Francisco luego hizo referencia al pasaje del Evangelio de Mateo (23, 1-12) poco antes proclamado: «Lo hemos leído en el Evangelio: este tipo de acercamiento el Señor no lo quiere. Él quiere un acercamiento sincero, auténtico. En cambio, ¿qué hacen los hipócritas? Se maquillan. Se maquillan de buenos. Ponen cara de estampa, rezan mirando al cielo, haciéndose ver, se sienten más justos que los demás, despreciando a los demás». Y presumen de ser buenos católicos porque tienen conocidos entre bienhechores, obispos y cardenales.

«Esto es la hipocresía —destacó—. Y el Señor dice no», porque nadie debe sentirse justo por su juicio personal. «Todos necesitamos ser justificados —repitió el obispo de Roma— y el único que nos justifica es Jesucristo. Por ello debemos acercarnos: para no ser cristianos maquillados». Cuando la apariencia se desvanece «se ve la realidad y éstos no son cristianos. ¿Cuál es la piedra de toque? Lo dice el Señor mismo en la primera lectura: “Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Dejad de hacer el mal, aprended a hacer el bien”». Esta, repitió, es la invitación.

Pero, «¿cuál es la señal de que estamos en el buen camino? Lo dice la Escritura: socorrer al oprimido, cuidar al prójimo, al enfermo, al pobre, a quien tiene necesidad, al ignorante. Esta es la piedra de toque». Y aún más: «Los hipócritas no pueden hacer esto, porque están tan llenos de sí mismos que son ciegos para mirar a los demás». Pero «cuando uno camina un poco y se acerca al Señor, la luz del Padre hace ver estas cosas y va a ayudar a los hermanos. Este es el signo de la conversión».

Cierto, añadió, esta «no es toda la conversión; porque la conversión —explicó— es el encuentro con Jesucristo. Pero la señal de que estamos con Jesús es precisamente esta: atender a los hermanos, a los pobres, a los enfermos como el Señor nos enseña en el Evangelio».

Por lo tanto, la Cuaresma sirve para «cambiar nuestra vida, para ajustar la vida, para acercarnos al Señor». Mientras que la hipocresía es «el signo de que estamos lejos del Señor». El hipócrita «se salva por sí mismo, al menos así piensa», continuó el Santo Padre. Así, la conclusión: «Que el Señor nos dé a todos luz y valor: luz para conocer lo que sucede dentro de nosotros y valor para convertirnos, para acercarnos al Señor. Es hermoso estar cerca del Señor»


Misa matutina en la Capilla de la Domus Sanctae Martahe
Martes 18 de marzo de 2014

martes, 25 de marzo de 2014

Pensamiento de San Agustín IV

“Procura ser justo, y por mucho que logres serlo, confiésate pecador; confía siempre en la misericordia, y apoyado en esta humilde confesión, dirígete a tu alma que te turba y que se alborota contra ti. ¿Por qué estás triste, alma mía, y por qué me turbas? Quizá querías esperar en ti. No, en ti no lo hagas. ¿Qué hay en ti? ¿Qué eres por ti mismo? Sea tu médico, el que asumió tus heridas por ti. Espera en Dios, dice, que voy a alabarlo. ¿Y qué confesarás en tu alabanza? Salud de mi rostro, Dios mío. Tú eres la salud de mi rostro, tú me has de sanar. Te hablo yo, el enfermo; conozco al médico,  no me glorío de estar sano” (Comentario al salmo 42, 7).

domingo, 23 de marzo de 2014

III Domingo de Cuaresma

Hoy escuchamos en el Evangelio el encuentro de Jesús con la Samaritana en que, cansado se sienta en el pozo y le dice: "Mujer, dame de beber" Estas palabras conectan directamente con aquellas otras que pronuncia Cristo en el Calvario: "Tengo sed" Pero, ¿cuál es su verdadero significado?

Cristo siente necesidad de amarnos. Quiere entrar en nuestro corazón y nos lo dice hoy a cada uno de nosotros. "Déjame amarte; déjame entrar en tu corazón; ya sé que estás lleno de debilidades, miedos, inseguridades, pecados, limitaciones.... pero quiero amarte, quiero entrar en ti y llenarte de mí" ¡Qué maravilla! La cruz es la materialización de esta necesidad de amar. Cristo nos ama; y nos amó hasta el extremo entregando su vida en la cruz.

En el salmo decimos: "Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor, no endurezcáis vuestro corazón" Dios nos habla siempre; y siempre está a nuestro lado. Pero tenemos endurecido el corazón, y no podemos escucharle. La invitación que nos hace el Señor este domingo es doble: "Quiero entrar en ti vida y llenarte de mi amor; pero tú tienes que dejarme entrar abriendo tu corazón"

Esta noche, cuando guardemos un último momento de oración antes de dormir tenemos que decirle al Señor: Padre, me dejo amar por ti porque necesito de tu amor. Te abro las puertas de mi corazón y me ofrezco entero a ti. Ya sabes cómo soy y me entrego a ti tal cual soy, para que me llenes de ti; porque sólo tu puedes darme palabras de vida eterna.

Nos encomendamos para ello a nuestra madre, la Virgen María. Ella abrió su corazón de par en par al Padre. Ella, la llena de Gracia ,dejó entrar a Dios en su vida desde el principio sin condiciones: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra"


jueves, 20 de marzo de 2014

Pensamiento de San Agustín III

“Hermanos: con gran interés suelen escucharse las últimas palabras de un padre que está a punto de ir al sepulcro; ¿y van a ser despreciadas las últimas palabras del Señor antes de subir al cielo? Supongamos que nuestro Señor dejó un testamento escrito y que en ese testamento están sus últimas palabras. Previó, en efecto, las futuras disputas de sus malos hijos, previó a los hombres que intentarían hacer parcela propia lo que era posesión de otro. ¿Por qué no dividir entre sí lo que no compraron? ¿Por qué no romper aquello por lo que nada pagaron? Pero él no quiso que se dividiera la túnica inconsútil tejida de abajo arriba; recurrió al sorteo. En aquella prenda de vestir está simbolizada la unidad; en ella está anunciada la caridad: es ella misma, tejida de arriba abajo” (Sermón 265, 7).

martes, 18 de marzo de 2014

El valor de la verdadera amistad

Anoche mientras guardaba un último momento de oración antes de dormir descubrí un texto maravilloso del Libro del Eclesiástico (6. 5-17) sobre la auténtica amistad.
"Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones. Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil. Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto. Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.
Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa. Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción. Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores; pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista."
Hoy día, con las redes sociales y la revolución de internet tenemos 12657 amigos en facebook; 556 seguidores en twitter y otros tantos contactos en tuenti o whatssap. Pero de todos ellos, ¿sabrías distinguir a los amigos de verdad?

El palabro "amigo" proviene del latin amicus que a su vez tiene su origen el el verbo amare, AMAR. Una etimología más poética dice que viene de "animi" (alma) y "custos" (custodia); es decir: el "guarda-alma" por tanto, la verdadera amistad se fundamenta en el amor, en la sinceridad, la protección y la custodia.
El amigo es "como tú mismo", tanto en los momentos alegres como en los tristes. Tu amigo es parte de ti; siempre está ahí; siempre. Es alguien con quien compartes las sonrisas, pero también las lágrimas. De esa relación tan íntima y tan fuerte, fundada en el amor, se desprende lo dicho en el Eclesiástico:
"Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor. Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor. El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo". 
Cuidemos a nuestros verdaderos amigos. Tenemos que darles todo nuestro corazón igual que Cristo se dio a los demás. Siempre nos encontraremos con ese pequeño elenco de "amigos ficticios" que más que por el amor se guían por el interés y desaparecen en los momentos más importantes de tu vida. También debes rezar por ellos, porque la oración es la mejor muestra de amor. "Amaos los unos a los otros", nos dice el Señor. Esas personas que de repente desaparecen de tu vida dejan un vacío que Dios se encarga de llenar con su misericordia.

Por tanto, ya tenemos una tarea más para esta Cuaresma (¡y para toda la vida, claro!): cuidar a nuestros verdaderos amigos y amarlos de todo corazón; y hacer igual por los que ya marcharon, rezando por ellos; que el Señor les de la luz necesaria para descubrir el auténtico significado de la amistad.

Pensamiento de San Agustín II

“Por tanto, si pasó cuarenta días con sus discípulos, el que hayan sido precisamente cuarenta obedece a  algo. Podían haber bastado, quizá, veinte o treinta. Los cuarenta días engloban la ordenación de todo este mundo. Ya lo he explicado alguna vez a propósito del número 10 multiplicado por 4. Os lo recuerdo a quienes lo habéis escuchado. El número 10 simboliza toda la sabiduría. Esta sabiduría se ha dispersado por las cuatro partes del mundo, por todo el orbe de la tierra. También el tiempo se divide en cuatro partes; en efecto, el año tiene cuatro estaciones, y el mundo entero cuatro puntos cardinales. Así, pues, 10 multiplicado por 4 da 40. Por eso, el Señor ayunó cuarenta días, mostrándonos que los fieles deben abstenerse de toda corrupción mientras viven en este mundo” (Sermón 264, 5).

lunes, 17 de marzo de 2014

Señor, cuando florece un nuevo día

Señor, cuando florece un nuevo día
en el jardín del tiempo,
no dejes que la espina del pecado
vierta en él su veneno.

El trabajo del hombre rompe el surco
en el campo moreno;
en frutos de bondad y de justicia
convierte sus deseos.

Alivia sus dolores con la hartura
de tu propio alimento;
y que vuelvan al fuego de tu casa
cansados y contentos.

Amén.

(Liturgia de las Horas)

El estilo de vida de Jesús

Del Evangelio según San Lucas: (6. 36-38)

<< Dijo Jesús a sus discípulos: "Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará; os verterán una medida generosa, colmada, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros. >>

Reflexión:

En el Evangelio de este lunes Jesús nos ofrece seguir un estilo de vida totalmente distinto al que impera hoy en nuestra sociedad. Hoy nos enseña una forma de ver la vida que rompe con todos los moldes. ¿Odio, rencores, enfados, prejuicios? Todo eso debe quedar fuera de nosotros.

"Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo" Tenemos que ser misericordiosos. No podemos vivir mirando hacia otro lado cuando nuestros hermanos lo están pasando mal. Basta ya de individualismos y egoísmos. La Cuaresma es tiempo propicio para la compasión y la solidaridad.

"No juzguéis y no seréis juzgados. No condenéis y no seréis condenados" En la sociedad actual todos hemos asumido el papel de juez de lo penal (y eso que es muy difícil acceder a la Carrera Judicial) Nos encanta juzgar y condenar a los demás. Pero, ¿hacemos lo propio con nosotros mismos? Somos nosotros los que tenemos que reflexionar y ver qué hacemos con nuestra vida y cómo tratamos a los demás, para reconocer los errores, pedir perdón y seguir a Cristo.

"Perdonad y seréis perdonados" "Dad y se os dará. Os verterán una medida generosa, abundante, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros"
Perdonar es el verbo más dificil del diccionario. Siempre decimos: perdono pero no olvido. El verdadero perdón es aquel que limpia el corazón de todo rastro de rencor, sanando todas las heridas. Cristo perdonó a los que le crucificaron y entregó su vida para perdonarnos a nosotros. ¿Y no somos capaces de perdonar? ¿De verdad tenemos el corazón tan endurecido?

Durantes estas semanas tenemos que poner en práctica estos consejos y practicar estas virtudes: la misericordia, el perdón, la compasión, la generosidad... Vamos a seguir "la dieta del amor" de Cristo: baja en rencores y rica en amor y esperanza.
Se lo pedimos a la Virgen María, reina de la Esperanza y Madre de la misericordia

domingo, 16 de marzo de 2014

II Domingo de Cuaresma

El Evangelio de este Domingo narra la Transfiguración del Señor ante Santiago, Pedro y Juan. Dice san Mateo que Jesús tomó consigo a estos tres y “subiendo a una montaña alta se transfiguró ante ellos, y sus rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz”

La transfiguración de Jesús es el primer anuncio de su glorificación al resucitar de entre los muertos. Pero el Tabor también hace referencia a otro monte que deberá subir Cristo para ser glorificado: el Calvario. No hay gloria sin cruz, ya lo veíamos el domingo pasado.
Si queremos contemplar a Jesús resucitado también debemos subir al Calvario, con fidelidad y entrega. Debemos abrazar con humildad la cruz, gloria de todo cristiano.

En ese momento, los apóstoles oyeron una voz desde el cielo “Este es mi Hijo amado; el predilecto; escuchadle”  La Cuaresma es tiempo de silencio y escucha intensa de la Palabra de Dios.
Durante estas semanas debemos mantener un clima propicio de oración, es decir, de diálogo con el Señor. La oración no sólo debe consistir en pedir y dar gracias al Señor porque Él ya sabe lo que anhela nuestro corazón. Orar también significa escuchar en el silencio lo que Dios nos dice.

Vamos a aprovechar este tiempo de esperanza para abrir nuestro corazón a la misericordia y la Palabra de Dios. Leamos con serenidad el Evangelio, esas maravillosas “cartas de amor de nuestro Amor” Porque Cristo está enamorado de nosotros y nosotros, lo estamos de Él.
Que María Santísima, que “guardaba todas las cosas en su corazón” nos ayude a escuchar no con los oídos, sino con el corazón, lo que Dios nos dice a cada uno de nosotros.

Pensamiento de San Agustín

“El, que ha de venir a juzgar a vivos y a muertos, no temió morir a causa de falsos testigos, por sentencia de un juez; no temió morir en la ignominia de la cruz, para librar a todos los creyentes de cualquier otra ignominia. Por tanto, se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Con todo, es igual a Dios por naturaleza; fuerte en el vigor de su majestad, y débil por compasión a la humanidad; fuerte para crear todo, y débil para recrearlo de nuevo”  (Sermón 264, 3).

viernes, 14 de marzo de 2014

No me mueve mi Dios para quererte

No me mueve, mi Dios, para quererte
 el cielo que me tienes prometido;
 ni me mueve el infierno tan temido
 para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
 clavado en esa cruz y escarnecido;
 muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
 muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera,
 que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
 y, aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiere,
 pues, aunque lo que espero no esperara,
 lo mismo que te quiero te quisiera.
Amén.

miércoles, 12 de marzo de 2014

En esta tarde, Cristo del Calvario

En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mi todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.

Amén

(Himno de la Liturgia de las Horas)

lunes, 10 de marzo de 2014

I Domingo de Cuaresma

Este primer Domingo de Cuaresma, la Palabra del Señor (Mt 4. 1-11) nos recuerda el momento en que Jesús es tentado por el diablo. Dice San Mateo que Jesús fue "llevado por el Espíritu Santo al desierto para que lo tentara el diablo" En nuestra relación con el Padre, la iniciativa siempre es de Dios. Dios es quien nos llama. Dios es quien nos anima a seguir adelante. Dios es quien decide hacernos hijos suyos. Y es Dios quien decide, por su propia voluntad, hacerse hombre y entregar la vida por nosotros. En nuestra vida, lo realmente importante no es lo que hagamos sino que dejemos que Dios haga. Somos hechos por Dios. Tenemos que vivir dejándonos llevar por el Espíritu Santo, igual que Jesús - no fue sino que- fue llevado al desierto.

La oración del Padrenuestro dice "No nos dejes caer en la tentación". En efecto. La tentación en sí no es mala. Lo perjudicial es caer en ella. En sí, es una oportunidad para decir sí a Dios. "Señor, te elijo a tí; creo en ti" Hemos de decirle al Señor sí cada día, cada hora, cada segundo. Las numerosas tentaciones que se presentan en nuestra vida constituyen nuevas ocasiones para elegir a Dios en las más diversas circunstancias. Aquí se encuentra el elemento positivo de la tentación: la elección de Dios; el hacer su voluntad.

El ayuno que vive Cristo durante 40 días representa los innumerables momentos de debilidad que vive el hombre. Si por algo nos caracterizamos es por nuestra fragilidad; por nuestra debilidad. Pero ya lo dice San Pablo: "En mi debilidad encuentro mi fortaleza" Son en esas ocasiones cuando el tentador se hace presente.

La primera tentación es la de vivir como si Dios no existiera. "¿Para qué voy a rezar, si yo me las apaño solo perfectamente?"; "yo puedo solo sin necesidad de nadie"... Todos nos necesitamos los unos a los otros. Y sobre todo, siempre necesitamos a Dios. No podemos resolver toda nuestra vida por nosotros mismos ni vivir ajenos a la voluntad de Dios. El hombre siempre está necesitado de Dios. San Agustín lo expresó con sencillez en las Confesiones: "Señor, nos has hecho para ti, y mi corazón permanecerá inquieto hasta que descanse en ti"

La segunda tentación es la de vivir como si mi libertad no existiera. "Como Dios es todopoderoso y yo me tengo que dejar llevar por Él... voy a quedarme aquí sentado a que transforme mi vida" ERROR. Dios nos hizo libres, a su imagen y semejanza. Pero el secreto de esta libertad regalada está en que debemos usarla para hacer la voluntad de Dios. El Señor no nos lleva atados a una correa como a las mascotas, ni con cuerdas como las marionetas. Dios nos ha regalado la libertad para seguir un camino sin olvidar que Dios va junto a nosotros. Lo importante es recorrer el camino enfrentándonos a los obstáculos y trabajando para cumplir la voluntad de Dios. Y en aquellos momentos de debilidad, mirar hacia atrás y ver que Dios nos da fuerzas renovadas para seguir adelante.

Finalmente la tercera tentación es la de buscar atajos. "Vamos a ser cristianos light, cogiendo migajas del Evangelio (las que nos convienen). El Evangelio no es un menú. Cristo nos lo recuerda con su ejemplo. No hay gloria sin cruz. Ser cristiano significa vivir esforzándonos por ser mejores y no buscando atajos que no llevan a ninguna parte. El verdadero testigo de Cristo lo es en las cumbres, pero también a la hora de abrazar la cruz.

Vivamos este periodo de Cuaresma con la mirada puesta en la Cruz. El Señor nos llama también al Calvario para acompañarle y nos invita a cargar con la cruz. No miremos a otro lado y afrontemos la vida con la seguridad de que Dios está con nosotros. Oremos a la Virgen María para que nos aliente e ilumine en este tiempo de gracia.

El camino de la Cuaresma

Señor, que llegas hasta el fondo de mis entrañas,

no me juzgues por mis continuos errores,
porque mi voluntad es como el cristal más frágil,
y no alcanzo a obrar el bien que tú esperas de mi.

Júzgame según tu amor de Padre.
Ilumíname con la luz de tu mirada
hasta poner al descubierto
el mal que me hace daño y yo ignoro.

Limpia mis pensamientos y deseos,
turbios, a veces, como agua estancada.
Ayúdame a usar mi libertad
y a vivir fiel a tu amistad que nunca falla.

Por más que maquille mi propia imagen, 
soy una criatura humana torpe e indefensa 
que reconoce sus límites y pobreza radical,
como un niño que no alcanza al timbre de su casa.

Dame, Señor, vocación de caminante
para no acostumbrarme a la comodidad
y un corazón nuevo que sepa amar, 
porque el amor es tanto, que sin amor no hay nada.

Ayúdame a llevar el timón de mi vida
para no caer en la tentación de ninguna esclavitud.
Tú sabes bien que, aunque criatura salida de tus manos,
soy de barro frágil que se quiebra al primer golpe.