domingo, 24 de febrero de 2013

II Domingo de Cuaresma.



Gracias te doy, Señor,
por ese amanecer de tu luz en mi frente,
por ese sol de lluvia
que hizo brotar en mí el ansia de tu fuego,
por esa nube opaca
en la que me ocultas lo que no era tu gloria,
la gloria de tu herida,
de tus manos abiertas, de tu silencio oscuro.
Gracias por el impulso
que me llevó al camino donde tú me esperabas
y donde derribaste el frágil edificio
en que viví eludiendo mis propias realidades.
Porque has visto en mis ojos la pequeñez del mundo
y la codicia ruin que nos ensucia el pecho
te dignaste venir tú mismo a redimirme
en el tierno esplendor de un celaje de otoño.
¡Mañana de aquel día! Y tu voz en las voces
que amándote callaban,
en el dulce secreto de las hojas crujientes,
en la pena sin gritos del tronco despojado...
Gracias te doy, Señor, por haberme invadido
a pesar de mis dudas y mis obstinaciones;
por ese amanecer de tu luz en mi frente,
porque eres tú, y mi alma glorifica tu nombre...

martes, 19 de febrero de 2013

Oración para comenzar la Cuaresma

Por el dolor creyente que brota del pecado
por haberte querido de todo corazón;
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

Por haberte perdido, por haberte encontrado.
Porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión.

Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.

¡Porque es como la rama donde la savia nace,
mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves!

Amén

(Himno de la Liturgia de las Horas)