martes, 25 de diciembre de 2012

Homilía de Nochebuena



Aquí os dejo la homilía de la tradicional Eucaristía de Nochebuena, celebrada por el Santo Padre en Roma.

"Queridos hermanos y hermanas
Una vez más, como siempre, la belleza de este Evangelio nos llega al corazón: una belleza que es esplendor de la verdad. Nuevamente nos conmueve que Dios se haya hecho niño, para que podamos amarlo, para que nos atrevamos a amarlo, y, como niño, se pone confiadamente en nuestras manos. Dice algo así: Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme. [Pincha aquí]

domingo, 23 de diciembre de 2012

IV Domingo de Adviento

 Llegamos al fin del camino. En apenas 48 horas la Iglesia celebra la llegada de Jesús al mundo. Una llegada que, - como hemos ido viendo durante estas semanas- se expresa en pasado, presente y futuro.
Si el Adviento es un tiempo de ESPERANZA, la Navidad es tiempo de LUZ porque Dios se hace hombre y viene a iluminar nuestros corazones con el fuego del amor.

"Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros"

 En este tiempo de luz descubrimos la profundidad del canto de Zacarías:

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios
nos visitará el sol que nace de lo alto
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombras de muerte,
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. 

El Señor llega para iluminar nuestra vida. Por eso debemos abrir sin recelos las puertas y las ventanas de nuestro corazón. De esta forma, la Luz de Dios entrará e iluminará hasta los rincones más produndos. ¡No tengas miedo!, porque esa luz llega cargada de amor y esperanza. 
Ponte en camino. Jesús ya está aquí y necesita morar en tu corazón. No le cierres las puertas y déjate guiar por Él. 

Propósito para esta semana:
Vivir una Navidad plena en familia, abriendo de par en par las puertas de mi corazón a la venida de Jesús. 

Catequesis de Adviento

Creo interesante compartir con vosotros la última catequesis que nos ofreció S.S. Benedicto XVI en la Audiencia General del pasado miércoles.

Queridos hermanos:
En nuestro camino del Adviento, nos detenemos a considerar la fe de María, a la luz del misterio de la anunciación. El ángel invita a la Virgen a alegrarse llamándola la “llena de gracia”. La fuente de la alegría de María es la gracia, la comunión con Dios.[Sigue leyendo pinchando aquí].


viernes, 14 de diciembre de 2012

Adviento, tiempo de esperanza



Si esta tarde decides darte un paseo los las calles de tu ciudad descubrirás una cantidad enorme de señales que anuncian la llegada de la navidad (con minúscula): las calles ya están engalanadas con guirnaldas y luces de colores; los escaparates de las tiendas han sido decorados para atraer a su clientela; y un aire festivo embriaga la ciudad haciéndonos olvidar por unos días, los difíciles momentos que estamos atravesando.
¿Y tu corazón? ¿Está preparado para la Navidad (con mayúsculas)?
Dentro de pocos días, los cristianos celebramos un acontecimiento que se relata en pasado, presente y futuro. Una historia maravillosa que no tiene fin y de la que somos protagonistas. Dios se hace hombre y con Jesús, nos trae la salvación.
Por eso, el tiempo de adviento son cuatro semanas cargadas de esperanza, alegría y paz. El día a día del hombre se asemeja a un camino en el que encontramos subidas, bajadas, piedras, charcos, verdes praderas y altas montañas. Hay mañanas en las que nos levantamos alegres, con una fuerza inusual… Y otras, en las que nos cuesta tirar del cuerpo y el deseo más solicitado es quedarse en la cama y dormir hasta la mañana siguiente.
El Adviento nos recuerda que siempre debemos vivir con esperanza. La vida es muy dura y a los mejores momentos les seguirán otros no tan buenos. No sabemos cuándo disfrutaremos de los primeros y tendremos que afrontar los segundos. La única certeza que tenemos es que no estamos solos. Jesús está con nosotros.
Vivimos una dura crisis económica que se ceba con los más débiles. El desempleo, los desahucios, la pobreza y la tristeza son los titulares con que nos levantamos cada mañana. El mundo está sumido en una desesperanza por el mañana; una oscuridad que hace perder el rumbo y nos lleva a la deriva.
Pero es en estos momentos cuando las palabras de Jesús se hacen más fuertes y necesarias: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera” (Mt. 11, 28-30).
Por todo ello en nuestra vida de fe no hay hueco para la desesperanza. Jesús siempre camina a nuestro lado y nos ayuda a afrontar cada jornada con espíritu firme y fuerzas renovadas.
Acudamos con humildad al Señor- Jesús, Dios con nosotros; Él siempre nos escucha. Él es nuestra esperanza.

domingo, 2 de diciembre de 2012

"Estad siempre despiertos"

"Mirad que llegan días- oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel" 
Durante estos cuatro domingos, las lecturas de los llamados "profetas menores" (Jeremías, Sofonías, Baruc y Miqueas) nos irán anunciando una buena nueva: Dios va a cumplir su promesa y enviará a un vástago de la estirme de David "que hará justicia y derecho en la tierra". El Padre enviará a su Hijo Único al mundo, para que, por medio de Él, llegue a todos la salvación y la redención.
El Adviento es un tiempo cargado de esperanza y alegría ante la llegada de Cristo; un acontecimiento que debemos celebrar por todo lo alto en nuestro corazón. Para prepararlo, San Pablo nos anima a hacerlo con amor y a compartirlo con la comunidad: la Iglesia. 
"Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos"  
El amor siempre va a ser protagonista en nuestra relación con Dios; una amistad que sigue inmutable a pesar de nuestras debilidades, miedos, limitaciones, caídas y errores. Él nos conoce, sabe qué hay en lo más profundo de nuestro ser. Por eso no debemos tener miedo. Acudamos con confianza al sacramento de la reconciliación y dejémonos abrazar por Jesús. 
Que estas cuatro semanas den luz a nuestra vida y nos ayuden a ser verdaderos testigos de Jesús. Es un camino difícil pero no insuperable. Él siempre está a nuestro lado y no dejará de guiarnos por la vía del Evangelio.

Vamos a encomendar esta aventura a la Virgen María. Ella "encarna perfectamente el espíritu del Adviento, hecho de la escucha de Dios, de deseo profundo de cumplir con su voluntad, de gozoso servicio hacia el prójimo. Dejémonos guiar por ella, para que el Dios que viene no nos encuentre cerrados o distraídos, sino que pueda, en cada uno de nosotros, extender un poco de su reino de amor, de justicia y de paz" (Benedicto XVI. Angelus Domini 2 de Diciembre de 2012)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Comenzamos el Adviento

Con las I Vísperas del Domingo empieza el tiempo de Adviento, un camino de cuatro semanas en que prepararemos nuestro corazón para la llegada de Jesús. San Pablo nos invita a hacer de nuestro corazón un hogar para Cristo, limpiándolo de todo lo que estorba y encontrando en él a Dios. (San Rafael Arnáiz)
Emprendemos un camino que nos conduce a un encuentro con Cristo en la humildad del pesebre. El nacimiento de Jesús es la primera demostración del gran amor que siente Dios por nosotros. Se hace hombre y comparte nuestra existencia. Es igual a nosotros, excepto en el pecado.
El adviento nos recuerda que el Padre siempre está presente. No se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos (Benedicto XVI). Dios se hace presente en nuestras vidas. ¿Por qué no le invitamos a entrar?. .Esta noche, el Señor toca de nuevo a las puertas de nuestro corazón. Ábrelas de par en par e  invítale a pasar- por mucho que la casa esté desordenada."Señor, te estoy llamando, ven de prisa, escucha mi voz cuando te llamo" (Salmo 140). Entra en mi vida, ilumina mi camino, y ayúdame a amar tal y como Tú nos amas. 

Oración:
Dios Todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que colocados un dia a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 29 de noviembre de 2012

"Ama y haz lo que quieras"

De nuevo San Agustín vuelve a inspirarme. "Ama y haz lo que quieras" deberían ser las palabras que guiaran nuestro día a día, porque del amor nada malo puede surgir.  Son sólo seis palabras que esconden un trasfondo maravilloso: el amor y la libertad del hombre. 

Dios, en su bondad e inteligencia, no quiso hacer del ser humano una marioneta a la que manejar conforme a sus intereses. Al contrario, hizo al hombre libre para que se desarrollara con plenitud. La libertad es por tanto un elemento fundamental de la dignidad de la persona humana. 

Pero atención: ese "haz lo que quieras" viene precedido del verbo amar. Por tanto, mi libertad se enmarca en el amor a Dios, a los demás y a mí mismo. Se trata de una libertad auténtica que va más allá de egoísmos, ideologías, violencia, prejuicios... Somos realmente libres porque si no actuamos conforme al amor, tarde o temprano acabaremos siendo esclavos del odio, del egoísmo, del pensar en uno mismo... Entonces, el hombre "sería un lobo para el hombre" - citando a Hobbes- porque su actuar no está iluminado por aquellos principios que derivan del amor

Volvamos al principio de la cita de San Agustín: amar es el verbo más citado en esta entrada  y el sentimiento más difícil de definir. En la actualidad creo que esta palabra se ha simplificado en demasía, y ha perdido su esencia.

San Pablo en su Carta a los Corintios dice: "El amor es paciente, es benigno. El amor no tiene envidias, no presume, no se engríe. No es indecoroso ni egoísta; el amor no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia sino que se goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Cor 13, 4-7)

Este himno al amor de San Pablo debe estar siempre presente en nuestro corazón. De esta forma, las palabras de San Agustín no pierden su naturaleza ni llevan a equívocos. Ama, sé libre, pero sobre todo ama de verdad.

lunes, 26 de noviembre de 2012

En el silencio de tu habitación...

San Agustín decía: "No salgas fuera, entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior habita la verdad  (La verdadera religión 39, 72)
Vivimos en un mundo en el que el silencio brilla por su ausencia. Los relojes marcan nuestros pasos y el estrés es nuestro compañero de camino. Apenas nos dedicamos unos minutos del día y eso, tarde o temprano, acaba pasando factura. 
Este blog responde a la necesidad de todo ser humano  de dedicarse un tiempo a sí mismo y pensar. Aunque a menudo nos dicen lo contrario, cada uno de nosotros necesita guardar unos minutos del día para reflexionar, tranquilizarse y rencontrarse consigo mismo; también con Dios. 
El silencio debe tener un lugar especial en nuestra agenda. Y si a ese silencio interior añadimos la oración, tendremos todos los ingredientes para descubrir la Verdad con mayúsculas: encontrarnos con Jesús. 
Ese encuentro es muy especial: en la intimidad de una habitación, en el silencio de la Capilla... Siempre alejados del ruido que nos rodea, de las prisas, de los trabajos, los libros y los montones de apuntes. Todo eso sobra cuando hablamos con Jesús. Porque sólo con silencio y recogimiento logramos que ambos corazones se fundan en uno  y que Dios llene por completo nuestras vidas. 
Por eso, guarda unos minutos del día para el silencio; y en la intimidad de ese encuentro, bucea dentro de ti, nada en el océano del corazón y habla con Él. Déjate llevar; ábrete a Jesús y deja que entre en tu vida. Él es la verdad que habita en nuestro interior.